18 de Diciembre, 2017





Misión Gula de Miro Popic
Historias de la mesa del fracaso
27-09-17

Cuando escuché esta semana la Misión Conejo o la Misión Mascota, no me quedó muy claro, me sentí aliviado. No por mí, sino por los conejos. De inmediato vinieron a mi, experiencias anteriores que muchos de ustedes recordarán.
¿Recuerdan la Ruta de la Empanada? En el programa inicial se destinaron 1.2 millardos de bolívares, de los viejos, para instalar 800 puestos de venta de empanadas desde Yaracuy hasta Sucre. No sé cuantos se crearon, solo sé que no queda ni uno sola de esa enorme inversión. Eso no quiere decir que a los venezolanos ya no nos gusten las empanadas. Por todo el país, muchas familias humildes se mantienen vendiendo empanadas y si no hay más es por las dificultades para conseguir harina P.A.N. y por la absoluta falta de aceite para freírlas.
¿Recuerdan las salchichas de cachama? Es probable que no, pero cuando el inefable Jesse Chacón ofició de Ministro del Poder Popular de Ciencia, Tecnología e Industrias Intermedias, prometió que para el 2009, todos estaríamos comiendo embutidos de cachama, gracias a una tecnología socialista inventada por el concejo comunal de no sé dónde. No reveló el presupuesto del proyecto pero de que quedó en nada, seguro. No he conocido a nadie que haya probado una de esas salchichas. Menos Jesse Chacón quien luego de habernos dejando sin luz se fue para Viena a disfrutar de su sacrificada vida revolucionaria socialista.
¿Recuerdan las areperas socialistas? La primera y única que conocí estuvo en Parque Central, del resto no puedo dar fe y si ustedes conocen alguna que a la fecha de hoy siga funcionando, por favor me lo hacen saber para darles el derecho a réplica. Son las arepas más tristes que he probado en mi vida. De tamaño mediano, más bien finas, con poca masa, no muy tostadas. El problema eran los rellenos y las pocas opciones. Había solo de revoltillo, pepitotas, caraotas, carne mechada, salchichas y queso guayanés desmenuzado. Ofrecieron sacar unas de paté de sardinas. No era posible combinar, solo un relleno u otro. ¿Una mixta? No, compatriota, con un solo relleno. ¿Picante? Nada de eso. ¿Ketchup? Menos, es imperialista. ¿Mostaza? Y eso qué es. ¿Guasacaca? Nada, el aguacate está muy caro. ¿Mantequilla? ¡Pá’ qué! Así eran las areperas socialistas de las cuales ya no queda ni una.
¿Recuerdan los gallineros verticales? Si el gobierno dice que ha entregado 2.5 millones de soluciones habitacionales con la Misión Vivienda, debería haber 2.5 millones de gallineros verticales que, a cuatro gallinas por metro cuadrado, darían unos 10 millones de gallinas ponedoras. Suficientes para alimentar a 60 millones de compatriotas sacando seis piezas por cada gallina. Si son ponedoras, bien alimentadas, dieran un huevo diario, experiencia que, de haber funcionado, pondría el precio del cartón de huevos en 450 bolívares como pretendía Arreaza, y no en 37 mil bolos como está, por ahora.
¿Recuerdan los huertos urbanos? Nos prometieron pimentones y tomates para preparar el sofrito que nos viniera en gana, y hoy, cuando escribo esta nota semanal, vi con estos ojos el kilo de tomates a 14 mil bolívares.
¿Recuerdan la fábrica de helados Coppelia?
Mejo no sigo. Me disculpan.





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