24 de Septiembre, 2017





Misión Gula
El fantasma del hambre recorre la cocina venezolana
01-05-17

No hay barrera policial que pueda impedir el paso de la mayor tragedia de nuestro país: el hambre. Es el nuevo fantasma que recorre las cocinas de los hogares venezolanos. Enfrentamos una realidad histórica nunca antes vivida cuyas consecuencias afectan a todos los estratos de la población, especialmente los más desposeídos, con daños que se agravan vertiginosamente, muchos de ellos irreversibles.
El 81,1% de los hogares venezolanos se encuentra en estado de pobreza. 74,3% de los venezolanos perdieron 8,7kg de peso no controlado el último año. 86,3% comen dos o menos veces al día. 3,9% padecen de desnutrición. 10% de los niños deja de asistir a clases porque no tiene que comer ni en su casa ni en el plantel. 93,3% considera que sus ingresos no son suficientes para la compra de alimentos.
La rigurosidad de estas cifras levantadas por organismos de indudable objetividad profesional, no hace más que confirmar en números el dramático escenario que contemplamos a diario por estas calles: compatriotas buscando en la basura para procurase comida; colas interminables de gente en espera de que lleguen suministros a los principales centros de distribución; pacientes y enfermos sin medicinas para curar sus males; y un largo etcétera que todos conocemos, cuyas consecuencias ya se sienten en escuelas, hospitales y cementerios.
La gran mayoría de la población ya sabe quienes son los culpables y cuál es la manera de que esto cambie. Mientras ocurre ¿qué podemos hacer por nuestra cocina? La mejor manera de enfrentar el fantasma del hambre que nos agobia es fortaleciendo la cocina venezolana. Puede parecer contradictorio, pero así funciona la dialéctica. Hay una serie de tareas que cada uno de los involucrados en el hecho alimentario nacional podemos emprender desde nuestros espacios, a fin de preservar la memoria gustativa del país y salvaguardar aquello que nos ha identificado en la mesa colectiva, para que no perezca nuestro pabellón ni la arepa se convierta en palabra en desuso porque no se consiguen los ingredientes y, si los hay, muy pocos pueden adquirirlos.
Se me ocurren algunas y ustedes pueden contribuir con otras. Por ejemplo: 1) Recuperar y conservar los recetarios caseros. 2) Inventariar los platos tradicionales de nuestra región, de nuestra ciudad, de nuestro vecindario, de nuestra escalera o vereda. 3) Documentar lo investigado con la mayor cantidad de datos y precisión posible. 4) Conversar con las personas mayores antes de que la memoria los venza para guardar sus testimonios. 5) Instar a los productores y artesanos de nuestro entorno a continuar con sus tareas. 6) Aconsejar a los profesionales de la cocina a que ofrezcan recomendaciones para aprovechar lo poco disponible. 7) Elaborar fichas con la descripción organoléptica de platos y productos de nuestra cocina. 8) Promover en las escuelas experiencias sensoriales para conservar la memoria gustativa. 9) Construir entre todos el gran inventario de la despensa que nos ofrece esta geografía. 10) Construir entre todos el gran recetario de la cocina venezolana, de todas las regiones, de todos los estratos.
No demandamos más que la justicia del desayuno, almuerzo y cena para todos, todos los días.



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